La disfunción eréctil (DE), anteriormente llamada impotencia, se define como “la incapacidad de lograr y/o mantener una erección del pene suficiente para un rendimiento sexual satisfactorio” o “la incapacidad constante o recurrente de lograr y/o mantener una erección del pene suficiente para la satisfacción sexual”. Aunque en algunos casos, especialmente en hombres jóvenes, puede estar relacionada con preocupaciones psicológicas, en muchos casos la DE es el resultado de enfermedades orgánicas, como enfermedades cardiovasculares, diabetes mellitus, hiperlipidemia e hipertensión. Por lo tanto, la DE puede ser un marcador de condiciones médicas que requieren tratamiento. Independientemente de la causa, la DE puede tener efectos negativos en la autoestima, las relaciones y la calidad de vida en general de los pacientes.
El primer paso en el manejo de la DE es realizar una historia clínica exhaustiva que incluya:
Es necesario realizar un examen físico en todos los pacientes, haciendo énfasis en los sistemas genitourinario, vascular y neurológico. El examen se enfoca en evaluar:
Existe una fuerte correlación entre la hipertensión y la DE, así como entre la hiperplasia prostática benigna y la DE, aunque la causalidad no está clara.
Las pruebas de laboratorio para la DE dependen de la información recopilada durante la entrevista; aunque no siempre son necesarias, pueden incluir las siguientes:
En algunos casos, pueden considerarse estudios adicionales como:
Las opciones de tratamiento para la DE incluyen:
Los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 (PDE5) orales son la primera línea de tratamiento, según las guías de la Asociación Americana de Urología (AUA), a menos que estén contraindicados. Los agentes incluyen:
Los pacientes con DE resistente a los inhibidores de PDE5 pueden combinar uno de estos agentes con alprostadil. Además, la terapia de reemplazo hormonal puede ser útil en hombres con hipogonadismo severo.
La terapia de inyección intracavernosa puede considerarse en pacientes con vasculatura sana en los cuerpos cavernosos. Los agentes incluyen:
Los dispositivos externos, como los dispositivos de vacío y los dispositivos de constricción en la base del pene, también son opciones para mantener la erección.
Para algunos pacientes seleccionados, pueden considerarse tratamientos invasivos, como:
Las medidas recomendadas para prevenir la DE incluyen:
Este contenido fue originalmente publicado en Medscape.