Tiempo en rango: su correlación con la HbA1c y las complicaciones de la diabetes.
Las nuevas métricas de los sistemas de monitoreo continuo de glucosa aportan valiosa información sobre la calidad del control glucémico: tiempos en los distintos rangos, glucemia promedio y variabilidad. Permiten, además, evaluar patrones y oscilaciones de la glucosa día a día. En el presente artículo vamos a analizar cómo estas métricas, en especial el tiempo en rango (TIR), se correlacionan con la hemoglobina glicosilada (HbA1c), que ha sido el estándar de oro para la evaluación del control glucémico durante muchos años, y cuál es la correlación entre el TIR y las complicaciones crónicas de la diabetes.
Correlación de TIR y HbA1c
Los Dres. Beck, Bergenstal y colaboradores evaluaron la correlación de las métricas de MCG con la HbA1c en 545 personas con diabetes tipo 1. Un TIR 70-180 del 70% se asoció con una HbA1c de alrededor del 7% (en promedio). Sin embargo, para un TIR 70-180 específico, hubo una amplia gama de posibles niveles de HbA1c, como se evidencia en el gráfico 1. Por ejemplo, aunque un TIR 70-180 de 50% en promedio está asociado con un nivel de HbA1c de aproximadamente 8%, la HbA1c real podría ser sustancialmente menor (por ej., 6,6%) o mayor (por ej., 9,2%). Esto podría reflejar diferencias interindividuales en la vida útil de los glóbulos rojos u otros factores que influyen en los niveles de HbA1c no relacionados con el grado de glucemia. Varios estudios han demostrado que la relación glucosa y HbA1c media de un individuo tiende a ser razonablemente constante a lo largo del tiempo, y presumiblemente, la relación TIR y HbA1c también lo sería.
Gráfico 1: Correlación de TIR y HbA1c
Por otro lado, en el mismo trabajo, un incremento del 10% en el TIR se asoció a una reducción del 0,5% en la HbA1c. En otro trabajo de Vigersky y colaboradores con datos de 1440 personas con diabetes tipo 1 y tipo 2, un aumento del 10% se asoció a una reducción del 0,8% en la HbA1c. Es decir que el TIR muestra una buena correlación con la HbA1c y las intervenciones que lo aumenten resultarán en una reducción de la HbA1c.
Evidencia que relaciona la TIR con el riesgo de complicaciones diabéticas a largo plazo
Además de ser un reflejo de la experiencia diaria de las personas con diabetes, existe evidencia creciente que indica que el TIR puede predecir el riesgo futuro de complicaciones crónicas. Por ejemplo, el análisis retrospectivo de los datos de MCG recopilados durante tres días consecutivos de 3262 personas con diabetes tipo 2 reveló una asociación inversa significativa de TIR con todas las etapas de la retinopatía después de ajustar por edad, sexo, IMC, duración de la diabetes, presión arterial, lípidos y HbA1c. Los datos que asocian TIR con el riesgo de complicaciones también se informaron recientemente para los participantes del DCCT. Durante el curso de ese estudio, los participantes realizaron pruebas de perfil de siete puntos de glucosa en sangre durante 1 día cada 3 meses. Aunque no se calculó con la ayuda de un dispositivo de MCG, los investigadores derivaron el TIR de los perfiles de siete puntos y discernieron que por cada 10% de disminución del TIR, la tasa de riesgo ajustada para el resultado de la retinopatía en el DCCT aumentó en un 64% y la tasa de riesgo ajustada para el resultado de microalbuminuria aumentó en un 40%.
Otro estudio reciente en 5644 personas con diabetes (tipo 1 y 2) con monitoreo capilar de 7 puntos muestra que cuanto menor es el TIR, mayor es el riesgo de nefropatía diabética. Un valor de TIR 70-180 inferior al 40% es un factor de riesgo para nefropatía (OR = 1,24). Gráfico 2: Relación del TIR y el riesgo de nefropatía diabética.
El riesgo de retinopatía y neuropatía diabética también muestra una clara correlación con el TIR: cuanto menor es el valor de TIR, mayor es el riesgo de retinopatía diabética (p<0,01) (Gráfico 3) y un TIR 70-180 inferior al 20 % confiere el doble del riesgo de presentar neuropatía diabética que uno superior al 80%.
Gráfico 3: Relación del TIR y el riesgo de retinopatía diabética.
Finalmente, una revisión sistemática que incluyó 11 estudios con ~14.000 pacientes con diabetes tipo 2 en los que se utilizó MCG para medir el TIR, mostró que un aumento del 10% en el TIR se asoció con una reducción de la albuminuria, la gravedad de la retinopatía diabética y la prevalencia de neuropatía periférica y neuropatía autonómica cardíaca.
En resumen, existe una buena correlación entre HbA1C y TIR que puede permitir la transición para tomar al TIR como la métrica preferida para evaluar el control glucémico de un paciente individual, predecir el riesgo de complicaciones crónicas y determinar el resultado de estudios clínicos.